Domingo, 24 Octubre 2021

Editoriales

En los brazos de Guadalupe

En los brazos de Guadalupe

El 23 de marzo, vísperas de la Anunciación, el Consejo Episcopal Latinoamericano, mediante un comunicado firmado por su presidente, monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo, Perú, invitó “a los obispos del continente americano a presidir un Acto de Consagración a la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe”.

Hemos pecado

Hemos pecado

Comenzando el siglo XXI, como si hubiese recibido un cheque Al Portador por una suma colosal, la humanidad se entregó a lo material, se dio al despilfarro y pronto cayó en una vertiginosa decadencia moral. Confiada a lo del mundo, supuso haber alcanzado su propia suficiencia sustentada en el crecimiento de la ciencia, el poderío militar y económico y el vertiginoso alcance de las comunicaciones; y relegó al autor de sus días a los edificios religiosos que para él erigió siglos atrás, cuando estaba puesta en Dios su razón de ser y su confianza.

Indulgencia Plenaria Pandemia

Indulgencia Plenaria Pandemia

La Penitenciaría Apostólica publicó el 20 de marzo un decreto firmado el día anterior por el Penitenciario Mayor, el cardenal Mauro Piacenza, mediante el que se concede Indulgencia Plenaria, con ocasión de la pandemia, a “los fieles enfermos de Coronavirus, sujetos a cuarentena por orden de la autoridad sanitaria en los hospitales o en sus propias casas”, a “los agentes sanitarios, los familiares y todos aquellos que cuidan de los enfermos de Coronavirus” y a todos aquellos fieles que presenten oraciones “para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí”. Además, para “los que estén imposibilitados de recibir el sacramento de la Unción de los enfermos y el Viático” concede la Indulgencia plenaria “en punto de muerte siempre que estén debidamente dispuestos y hayan rezado durante su vida algunas oraciones”.

Profecías Pandemia

Profecías Pandemia

A las razonables suposiciones surgidas a causa de la pandemia del Coronavirus, en torno al inicio de la Gran Tribulación profetizada por Jesucristo, o si esta epidemia es apocalíptica, o si el cierre de iglesias y la prohibición de misas públicas corresponden a la “Abominación desoladora” del discurso escatológico en Mc,13, la respuesta precisa es que no es así, aunque, en efecto, las epidemias serán una señal en la Gran Tribulación, reveladas en el Apocalipsis como el cuarto sello correspondiente al caballo amarillo del cuarto jinete portador de plagas y muerte.

Los evangelios apócrifos

Los evangelios apócrifos

Los evangelios apócrifos son escritos que comenzaron a circular en ambientes judíos y entre comunidades cristianas desde mediados del siglo II, como una manifestación de diversas tradiciones y devociones populares. Estos textos, referentes a la vida de Jesús, no forman parte de los 27 libros que integran el Nuevo Testamento a decisión de la Iglesia luego del proceso de discernimiento iniciado desde el siglo II, que concluyó con el Concilio de Trento de 1546.

El Evangelio de san Marcos

El Evangelio de san Marcos

El autor del primer Evangelio, el joven Juan Marcos, nació en la localidad de Cirene alrededor del año 15. Hijo de una mujer de Jerusalén en cuya casa solían reunirse las primeras comunidades cristianas, fue discípulo de san Pedro, quien lo acompañó en su conversión a la fe verdadera.

Catorce apóstoles

Catorce apóstoles

-San Pedro: Hijo de Jonás, pescador en Galilea y Zelota. Originalmente se llamó Simón y residía en Cafarnaúm. El año 44, encarcelado en Jerusalén, fue liberado por un ángel. Evangelizó Siria, Asia Menor, Antioquía, Grecia y Roma. Perseguido por el emperador Nerón, estuvo prisionero nueve meses en Roma, donde murió crucificado el año 67. Es el primer Vicario de Cristo en la tierra. Sus restos, en su basílica de Roma. Festividad, junio 29.

Descubrimiento de América y conquista de México

Descubrimiento de América y conquista de México

Que los Vikingos llegaron a América antes que Cristóbal Colón, es del todo cierto. En efecto, procedentes de Escandinavia, llegaron en incursiones comprobadas gracias al descubrimiento de vestigios de un asentamiento vikingo en L'Anse aux Meadows, isla de Terranova, al norte de Canadá; al vestigio de un crisol para fundir bronce, hallado en la isla de Baffin, al noroeste de Canadá, idéntico a los crisoles hallados en Noruega; y a las cuatro regiones al norte del continente americano a las que los Vikingos les llamaron Groenland o Tierra Verde, Helluland o Tierra de Arroyos, Markland  o Tierra de Bosques y Vinland o Tierra de Viñedos.

Los papas del Nuevo Mundo

Los papas del Nuevo Mundo

El 3 de agosto de 1492, Cristóbal Colón se embarcó en el Puerto de Palos de la Frontera, Huelva, España, en aquel viaje que buscaba trazar una nueva ruta hacia la India, pero que culminó en América, en una de las mayores proezas de exploración, de la humanidad.

La oración dogmática a la Virgen María

La oración dogmática a la Virgen María

Son cuatro los dogmas de Fe concernientes a la Virgen María: inmaculada concepción, maternidad divina, virginidad perpetua y asunción al cielo en cuerpo y alma.

El dogma de la Concepción Inmaculada declara que María, por una gracia especial de Dios, fue preservada de todo pecado desde que fue concebida por sus padres san Joaquín y santa Ana; dogma proclamado por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 con la bula Ineffabilis Deus.

Sepulcros de la Virgen María

Sepulcros de la Virgen María

En la constitución apostólica Munificentissimus Deus, de 1950, documento con el que se definió el dogma mariano de la Asunción, el papa Pío XII sostiene que la Virgen María fue asunta en cuerpo y alma a la Gloria eterna “terminado el curso de su vida en la tierra”, expresión ésta, terminado el curso de su vida en la tierra, que se refiere expresamente a su muerte. En efecto, tras la muerte de la Virgen María, su cuerpo no conoció la corrupción en el sepulcro, pues fue asunto a los cielos, por su divino Hijo, en un tiempo comprensiblemente breve.

Casa de la Virgen María en Éfeso

Casa de la Virgen María en Éfeso

El papa Benedicto XIV (1740-1758) afirmó que “en Éfeso, la Bienaventurada Madre de Dios abandonó esta vida para irse al Cielo”, suceso que ocurrió en la actual localidad de Selçuk, Izmir, Turquía, frente al mar Egeo, a siete kilómetros de la antigua ciudad grecorromana de Éfeso, en la cima del monte Bülbüdag, que ha cambiado su nombre a Aladaj o La Casa de la Virgen. Allí se encuentra una pequeña capilla conocida como Meryem Ana Evi, construida con ladrillos y piedras sobre los vestigios arqueológicos de una antigua casa en la que habitaron la Virgen María y el apóstol san Juan, casa en la que comenzó a escribir su Evangelio, con información proporcionada por la misma Virgen María.

Huella de Jesús en la Roca de la Ascensión

Huella de Jesús en la Roca de la Ascensión

Tras la Muerte y Resurrección del Señor, los apóstoles permanecieron en Galilea unas tres semanas y luego se trasladaron a Jerusalén, como él se los pidió, donde se les apareció con frecuencia para enseñarles los misterios del Reino de Dios. Uno de aquellos días, mientras comía con ellos les ordenó que permanecieran en Jerusalén para que fuesen bautizados en el Espíritu Santo, lo que ocurrió el día de Pentecostés. Después los llevó al monte de los Olivos, donde alzando sus manos los bendijo y luego “fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos. Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: –Galileos, ¿qué hacen mirando al cielo? Este que les ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le han visto subir al cielo” (Hch 1,9-11).