Domingo, 24 Octubre 2021

San José

San José, el único varón al que Dios le concedió llamarle "Hijo"

 

 

Conmemoramos el 19 de marzo, la festividad de la Iglesia Universal, al Santo más grande de nuestra Fe y que fue aquél que todo lo abandonó, que todo lo enfrentó por decirle “Sí” a Dios Padre, aceptando con ello la difícil misión de convertirse en el legitimador ante la ley mosáica, del nacimiento de Jesús y hacerlo con ello “el Hijo del Carpintero” para que nunca nadie, ni sus peores enemigos pudieran infamarlo al llamarlo bastardo, sino que por el contrario lo vieran como el vástago del artesano de Nazareth; el hombre santo viril y fuerte que depone todo y no duda nada, para salvar la vida del Salvador del Mundo  y de su Madre la Virgen María; el Varón del Silencio pero de las grandes acciones que preserva en la huída a Egipto la Sagrada Familia y que no dice ni reclama nada, porque añade a sus virtudes la humildad sin paralelo, de ser como una sombra para no opacar, ni siquiera como una brisa, la presencia del Padre Eterno, del Redentor del Mundo y de la Madre co-redentora del género humano en la historia sagrada de la Salvación.

Es tan grande la misión y la obra de éste Ser Humano sin paralelo, que Dios Eterno en su inmensa sabiduría, conociendo la pureza, la valentía, la transparencia de su amor y las profundidades de su fe, le concedió en la historia de todos los tiempos, el privilegio inaudito de ser el único hombre en la creación que pudo llamar a Dios mismo “Hijo” y en tal virtud, ser Él quién llevara de la mano al Dios-Hombre en sus primeros pasos en esta Tierra.

¿Qué puede haber en la Creación toda que Dios uno y trino, no conceda a este gran Santo, San José, cuando interviene ahora para la salvación del Mundo  y de las necesidades de quienes en él buscan refugio y auxilio? ¿Qué cosa Jesús su Hijo Adoptivo y Terrenal, puede negarle a éste varón, que por salvar la vida, honra y misión del Salvador,  todo lo dejo y se humilló hasta el extremo de disolverse en la historia sin que los mismos evangelios puedan darnos cuenta de su momento y lugar de fallecimiento; cuando se disuelve en la historia de la salvación y de la Iglesia de Cristo y aún hoy no existe una Catedral, ni Basílica Mayor que a Él haya sido consagrada a lo largo y ancho del mundo que contribuyó a salvar?; ¿Qué puede negarle María la co-redentora del género humano, la Madre misma de Dios que fue protegida jurídica y moralmente cuando San José arropa su maternidad con el matrimonio que inaugura al propio tiempo a la Sagrada Familia? La única respuesta a todas éstas interrogantes, es solo una: Nada absolutamente nada han de negarle a San José, ni el Padre, ni el Hijo, ni el Espíritu Santo, ni la Santísima Virgen María, porque la obra de Él colmada de grandeza, es para los planes de Dios de Salvar al Mundo, insustituible, eterna, permanente e inmortal.

Por ello nada que pidamos a San José en este mes de marzo, el día 19 de su festividad o en toda la vida ,habrá de quedar sin respuesta, para bien nuestro y salvación de nuestra alma y de nuestros seres queridos, sin embargo no olvidemos que para pedir a San José solo podemos hablarle a Él con el lenguaje del Amor, con el lenguaje de la Fidelidad, con el lenguaje de la Entrega sin Condición a nuestra familia, con el lenguaje de la Humildad real y sincera y siempre para pedir y poner por delante a los Hermanos, especialmente a los que necesitan de que se les “legitime” ante las leyes del mundo, en sus derechos humanos fundamentales, como los de tener casa vestido y trabajo.

San José por todo ello es el patrono sempiterno de la Adopción, de la Migración, del Trabajo y desde luego del Matrimonio y ello significa que también como co-redentor del género humano, desde el Cielo todos los días y a cada momento nada de estas cuestiones le es ajena, sino que por el contrario le interesan y le mueven muy especialmente, muy llamativamente…..nada que suceda a los huérfanos, a las viudas, a los que han perdido su empleo y a los que tienen que abandonar su tierra, le es indiferente y pronta está su ayuda y su auxilio, para quienes a Él levantan los ojos y el corazón, para salvar  sus Matrimonios, salvar a sus Hijos, encontrar un trabajo o un lugar para vivir como Hijos del Eterno.

Los milagros de San José, que hicieron exclamar a Santa Teresa diciendo que “era un Santo que hasta espantaba por su inmediatos y grandes milagros” tienen como base, además de la Fe y el Amor a Dios de quién pide, la limpieza del corazón y el permanente propósito de enmienda y el propósito ser cada vez mejores seguidores de su Hijo Jesucristo.

Es por ellos, por los hombres arrepentidos y sinceros por los que este gran Santo de la Fe Católica, nuevamente y en cada caso, vuelve al lado Dios, para decirle: “Hijo, éste hermano o hermana tuya, nos necesitan y en ti confían, no mires sus faltas, mira su Fe y la limpieza de su corazón…..” y démoslo por seguro San José nos ganará no solo el favor, la consideración que buscamos, sino también  la oración que es la llave que abre siempre el Corazón de Dios.