Jueves, 11 Agosto 2022

San José

Es cosa que espanta

 

Hay un día del año que es esperado de manera especial. Mientras más se acerca más alegre se vuelve la espera de ese gran día. Es el 19 de marzo, cuando se celebra la festividad de san José, un día en el que quienes le profesamos devoción y cariño podemos alcanzar infinitas gracias celestiales que él sabe obtenernos.

San José puede conseguirnos favores y milagros porque es el hombre fiel a quien el Señor puso al frente de su familia, y porque a través de su silencio logró asombrar al Padre Eterno cuando aceptó todo lo que en sueños le hizo saber y le encomendó.

Santa Teresa de Jesús, fundadora del Carmelo Descalzo, Orden que tiene por protector a san José, describe en su “Libro de la Vida” sus experiencias con este grande santo cuando refiere que “tomé por abogado y Señor a san José, y encomendeme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores de honra y pérdida de alma, este padre y señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir. No me acuerdo, hasta ahora, haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer”.

Santa Teresa agrega, para que nadie dude de ello, que “es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo; de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas cosas, y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la Tierra, que como tenía nombre de padre –siendo ayo- le podía mandar, así en el Cielo le hace cuanto le pide”. Y así es, verdaderamente no hay cosa que san José le pida al Señor, que no se la conceda.

La misma santa Teresa recomienda acercarse a san José a fin de solicitarle favores para mayor bien nuestro, en su día, el 19 de marzo, cuando escribe que “querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en gran manera a las almas que a él se encomiendan. Paréceme ha algunos años que cada año en su día le pido una cosa, y siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza para más un bien mío” y agrega, convencida, que “sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere; y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción”.

El Evangelio apócrifo llamado “José el Carpintero” narra lo que Jesús le promete a san José antes de morir: “A todo hombre que cuide de hacerte sus ofrendas el día de tu aniversario, yo le bendeciré y le retribuiré en la congregación de los primogénitos. Y al que haya dado alimento a los indigentes, a los pobres, a las viudas y a los huérfanos y les haya distribuido del fruto de su trabajo el día  que se celebre tu memoria, te lo entregaré, para que tú lo introduzcas en el banquete de los mil años. Y a todo el que haya tenido cuidado de hacer sus ofrendas el día de tu conmemoración, yo le daré el treinta, el sesenta y el ciento por uno. Y el que escriba tu historia, tus obras y tu partida de este mundo y las palabras salidas de mi boca, lo confiaré a tu custodia por todo el tiempo que permanezca en esta vida. Y cuando su alma abandone su cuerpo y tenga que dejar este mundo, yo quemaré el libro de sus pecados, y no lo atormentaré con ningún suplicio el día del juicio; y haré que atraviese sin dolor ni quebrantos el mar de fuego; todo lo contrario de lo que le ocurrirá a todo hombre duro y codicioso que no cumpla lo que está prescrito. Y aquél al que le nazca un hijo, y le ponga el nombre de José, yo haré que en su casa no entre el hambre ni la peste”.

Ahora hagamos la prueba cada 19 de marzo encomendando a san José todo aquello que tenemos y de lo que él es Santo Patrono y pidámosle por nuestro trabajo, matrimonio, familia, hijos y economía, y constatemos, por experiencia, lo que ya daba a conocer santa Teresa, cuando escribía que “es cosa que espanta...”