Masonería

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Se sabe poco de esta sociedad secreta precisamente porque su secretismo la hace ser cerrada hacia adentro de sí misma, pero también porque algunos masones han promovido que quien revelare los secretos masónicos debe morir. El temor que provoca en muchos esta idea sugerida, ha provocado que pocos se atrevan a tratar el tema, cuando que a los masones mismos les fascina que se hable de ellos. Parece que hicieran suya la expresión atribuida al demonio: “Que hablen de mí, bien o mal, pero que hablen de mí”.


Luego de esta advertencia, intentaré responder a la pregunta que muchas veces he escuchado: ¿Qué es la masonería?  Primero debo decir que no es una iglesia ni una religión ni una secta.


La génesis masónica surgió como un grupo secreto y criminal, en la corte del rey Herodes Agripa, conformada por nueve sanhedritas, fundada el 24 de junio del año 43 con el nombre de “La Hermandad”, con el objetivo de perseguir y exterminar cristianos. El nombre de “Masonería” lo adquirió hasta el siglo XVIII con la unión de las logias de Londres y Westminster, el 24 de junio de 1717. A partir de ese momento ocultó sus propósitos de persecución a la Iglesia católica, disfrazados bajo los principios de tolerancia, y como un centro de unión entre todos los hombres, cualesquiera que fuesen su raza o religión.


La Iglesia ha condenado la filiación a la masonería en innumerables documentos y ha decretado su incompatibilidad con el cristianismo. El primer pronunciamiento vino del papa Clemente XII, en 1738, apenas dos décadas después de que la sociedad secreta tomara su nombre formal de Masonería. Después de él otros once papas han publicado serias advertencias y se ha establecido la excomunión para quienes se afilien a cualquier logia masónica.


Son cuatro las causas principales de incompatibilidad con la masonería:


-La primera obedece a su ideología relativista, pues sus definiciones de tipo religioso y filosófico son poco claras y definidas y no concuerdan con la fe en un dios personal y en la Palabra revelada.


-La segunda se debe a su concepto sobre la libertad, que niega la posibilidad de una conciencia objetiva de la verdad. Diversos textos masónicos recalcan la ausencia total de dogmas en la masonería y acusan a la iglesia de ser coercitiva de la conciencia por la aceptación de los dogmas de fe.


-La tercera es por el concepto masónico de la religión, que concluye que todas son iguales y que es indiferente profesar cualquiera religión o mantener una posición atea. La propuesta masónica del “gran arquitecto del universo” es de naturaleza deística que pretende aplicarse a cualquier religión.


-La cuarta se debe al concepto de perfección del hombre profesado por la masonería, que no deja espacio a la Gracia divina. Los rituales masónicos pretenden ser de cuño sacramental para aparentar que por su medio tiene lugar una transformación del hombre, cosa que, para la Iglesia, es imposible de alcanzar sin la Gracia divina de los sacramentos.


Juan Pablo II y Joseph Ratzinger confirmaron la excomunión, especialmente en la declaración de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe, de 1983.


Pero hay una masonería que es todavía más oculta y más secreta. Sus miembros se llaman a sí mismos “Illuminati”. Es una sociedad compuesta por doce dinastías satánicas que datan de la mas remota antigüedad. Algunas provienen de los druidas, otras de los egipcios, algunas de los cananitas, y tienen en común su consagración a las fuerzas oscuras de deidades paganas y demoniacas y su afición por el ocultismo y los rituales iniciáticos. Así como Dios bendijo a las doce tribus de Israel y a los doce apóstoles, se podría decir que Satanás otorgó su simpatía a doce dinastías satánicas que desde tiempos inmemoriales eran afectas al ocultismo. Esas dinastías llegan hasta nuestros días en doce linajes sanguíneos que operan bajo el poder del demonio y cuyo poder mundial es innegable.


Los Illuminati fueron perseguidos y oficialmente disueltos en 1784, pero Rothschild los volvió a congregar y a refundar en su casa de Frankfurt en 1786.  Allí se planeó la Revolución francesa, que golpeó a todo el mundo excepto a los banqueros. Nunca se han identificado alguna organización frontal o subsidiaria, sino que han seguido la estrategia de infiltrarse en la banca internacional, agencias de inteligencia, la Iglesia católica, el club Bilderberg y el Council of Foreign Relations.


Luego de haber concretado dos guerras mundiales, el comunismo, revueltas y revoluciones en todo el mundo, la Masonería Iluminista o “Iluminatti” actualmente persigue el establecimiento de un nuevo orden mundial bajo un gobierno mundial centralizado, socialista, y persecutor de la Fe.