Los Nephilim I

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La Sagrada Escritura está plagada de textos que son un misterio porque van más allá de la capacidad humana de entendimiento; es que la Biblia no es un libro de historia ni de biología ni de ciencia, es un libro teológico que como tal se estudia y explica, pero como dos mil años de Iglesia no han sido suficientes para comprender todo lo que de la Revelación allí está escrito, aun hay textos con elementos que permanecen pendientes por descubrir. Si no fuese así, el trabajo teológico y escriturístico ya habría cesado y la investigación ya se habría acabado… pero debe continuar, pues como bien indica el Salmo  89: “Mil años en tu presencia son un ayer que pasó, una vigilia nocturna”.

 

Uno de estos textos rodeados de no poco misterio es el que se refiere a unos seres llamados “Nephilim”, texto que forma parte del libro del Génesis y que narra lo siguiente: “Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran atractivas, y tomaron por mujeres a las que prefirieron de entre todas ellas. Entonces dijo Yahvé: -No permanecerá mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean ciento veinte años-. Los nephilim aparecieron en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y estas les dieron hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos. Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía en la tierra y que todos los proyectos de su mente eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvé de haber creado al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón. Así pues, dijo Yahvé: -Voy a exterminar de sobre la faz del suelo al hombre que he creado, desde el hombre hasta los ganados, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho-. Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé” (Gn 6, 1-8).

 

El texto suscita, entre otras, estas preguntas: ¿Quiénes son los hijos de Dios? ¿Quiénes, las hijas de los hombres? y ¿Quiénes los Nephilim? Es fácil caer en engaño si se piensa que los Nephilim son el resultado de la unión de los unos con las otras; pero no es así, pues el mismo texto explica simplemente que los Nephilim ya habitaban en la Tierra, en aquel momento, y también después. Queda por responder quiénes son los hijos y quiénes las hijas. A pregunta directa planteada a un Rabino talmudista, me respondió que la expresión los Hijos de Dios hace referencia a ángeles caídos que tuvieron encuentros carnales con mujeres hijas de los hombres, es decir con humanos; lo mismo aseveraron los primeros escritores eclesiásticos hasta el siglo IV. Pero San Agustín, en su obra La Ciudad de Dios explica que “No se debe entender que de tal manera fueron ángeles de Dios, que no fuesen hombres, como algunos imaginan” y agrega: “Pues tampoco aquéllos naturalmente dejaban de ser hijos de los hombres, sino que habían comenzado a tener otro nombre por la gracia; porque la misma Escritura, donde dice que los hijos de Dios se aficionaron a las hijas de los hombres, a los mismos los llama también ángeles de Dios, por cuyo motivo muchos se han imaginado que aquéllos no fueron hombres, sino ángeles” (Civ Dei XV, 22).

 

Surge una pregunta más: ¿En la Tierra hubo gigantes? y la respuesta es que sí. Nuevamente San Agustín lo explica en la misma obra: “Conforme a las Escrituras canónicas hebreas y cristianas, no hay duda que antes del Diluvio hubo muchos gigantes, y que éstos fueron ciudadanos de la sociedad terrena de los hombres” y agrega que “no es maravilla que de ellos pudiesen nacer gigantes, no porque fueran todos gigantes, sino porque hubo muchos más entonces y en los tiempos que sucedieron después del Diluvio; los cuales quiso crear Dios para manifestar su omnipotencia”.

 

Queda una pregunta pendiente: ¿El Diluvio lo envío Dios para exterminar a los Nephilim o a los hijos surgidos de los hijos de Dios y de las hijas de los hombres? La respuesta es que los Nephilim fueron inocentes y siguieron viviendo luego del Diluvio; no así el mestizaje engendrado por los unos con las otras… Pero la búsqueda de esta respuesta nos llevará al relato del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal y al Árbol de la Vida, también en el Génesis. Esa será la segunda parte de este escrito, en “Los Nephilim II”.