De El Pulso de la Fe a El Don de la Fe

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El programa de televisión “El Pulso de la Fe” se ha transmitido durante 18 años desde que inició en CNI Canal 40 en julio de 2002 con el nombre “El Pulso del Papa” con ocasión del V viaje apostólico de Juan Pablo II a México. Fue tan apreciada la cobertura del viaje del Papa Santo, que se decidió producir el programa cada semana para que formara parte de la carta programática del canal.


A partir de que CNI Canal 40 pasó a formar parte de TV Azteca como Proyecto 40, el programa continuó al aire con el nombre “El Pulso de la Fe” y también cuando el canal cambió a ADN40.


Simultáneamente, a partir de 2005 comenzó a producirse el programa de televisión “La Libertad de Creer”, que luego cambió su nombre a “Ver y Creer”, y que se transmite en TV Mexiquense dos veces por semana en el canal 34.1 de televisión abierta y plataformas digitales. Los programas producidos desde enero de 2011 se encuentran disponibles en todo momento en: www.verycreer.com.


Estos programas han marcado historia en la TV mexicana, pues son considerados los primeros de su género en México, como da cuenta Wikipedia: https://es.m.wikipedia.org/wiki/El_pulso_de_la_fe y https://es.m.wikipedia.org/wiki/CNI_Canal_40.


Desde sus inicios en 2002, esta serie de programas de televisión vio sus inicios con un acuerdo formal establecido con el Centro Televisivo Vaticano, por parte del entonces Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el Padre Federico Lombardi, con el objetivo de presentar en la televisión mexicana información valiosa para la población mayoritariamente católica y cristiana que busca conocer más de la Fe en Jesucristo y orientar su vida en los valores que desarrollan a la persona.


El contenido del programa, que se logra en colaboración con las producciones del Centro Televisivo Vaticano, se produce en México en los estudios de TV y también en exteriores, en diversas ciudades de México y de otros países, a fin de mostrar la belleza del arte sacro y la espiritualidad cristiana. Así, se han hecho producciones desde Puebla, Querétaro, Lima, Cusco, Quito, Roma, París, Londres, Estambul y desde varias ciudades de Tierra Santa, Turquía, Rusia, Grecia, Francia, Líbano, Portugal, Irlanda, Malta, España e Italia.


Cuando las circunstancias lo han requerido, se han transmitido diariamente, como ocurrió durante los funerales de Juan Pablo II, el cónclave de elección de Benedicto XVI y su renuncia, el cónclave de elección del papa Francisco y los viajes apostólicos a México, por lo que, hasta ahora, se han producido unos dos mil programas en ambas televisoras.


En cada producción interviene un equipo de profesionales integrado por productores, editores, realizadores y camarógrafos que siempre le han otorgado a los programas una alta calidad en los estándares de producción televisiva. Por su carácter y contenido, en dos ocasiones se les ha entregado el Premio Nacional de Periodismo, en 2014 y 2016.


Los altos niveles de audiencia de estos programas se ha logrado por la calidad de su producción y la veracidad de su argumento, aunque principalmente por las raíces cristianas de México y por la Fe en Jesucristo, presente en la mayoría de la población que le ha conferido, tanto a los programas como a las televisoras, su credibilidad y confianza al recibir información sustentada en auténticos principios morales y familiares.


Como parte de los ajustes que, por la Pandemia, se hicieron a la programación del canal, ADN40 decidió suspender la producción y transmisión del programa “El Pulso de la Fe” a partir de mayo, a pesar de la manifiesta tristeza del público que dejó de recibir el programa que apreció por tantos años, y puso fin al único programa que entregaba a su público un contenido formativo rico en principios y valores universales.


Por ventura de Dios, y para satisfacción del público televidente, el 23 de agosto se estrena el programa “El Don de la Fe” en El Heraldo TV para transmitirse los domingos a las 12:00 horas del mediodía por el canal 10.1 de televisión abierta y plataformas digitales.


En el nuevo programa “El Don de la Fe”, la inspiración inicial no cambia y el objetivo continúa fortalecido por un momento histórico en el que la necesidad de Dios es creciente. Deseo que este nuevo programa, que muestra lo divino y lo sagrado, y que mueve a reflexionar en lo que es sabio, justo y bueno, sea del agrado del amable público para quien hacemos esto que no es un trabajo, sino un privilegio.