Pontificado bajo la lupa

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El 19 de septiembre de 2016, los cardenales Walter Brandmüller, Raymond Burke, Carlo Cafarra y Joachim Meisner dirigieron al papa Francisco la carta titulada “La búsqueda de la claridad: una súplica para desatar los nudos en Amoris laetitia”, en formato de Dubia, pidiéndole responder cinco preguntas. Al no obtener respuesta, la hicieron pública el 19 de noviembre. El 25 de abril de 2017 le solicitaron ser escuchados personalmente, y al no obtener respuesta, el 19 de junio se publicó la carta en la que el cardenal Cafarra solicitó la audiencia al Papa. La noche del 4 de julio murió el cardenal Meisner, y el 6 de septiembre el cardenal Cafarra; ambos murieron sin recibir respuesta a las Dubia.

El 16 de julio, 40 clérigos y académicos de 20 países firmaron una carta dirigida al papa Francisco que le hicieron llegar el 11 de agosto. Nuevamente, ante la falta de respuesta se hizo pública el 24 de septiembre. Hasta el momento ya son más de 150 las firmas.

Esta carta, titulada Correctio filialis de haeresibus propagatis o “Una corrección filial con respecto a la propagación de herejías”, afirma que el Papa ha incurrido en siete herejías.

 

Los signatarios explican que “Ha sido dado escándalo a la Iglesia y al mundo sobre la fe y la moral, por la publicación de Amoris laetitia y por otros actos a través de los cuales Su Santidad ha dejado suficientemente claros el alcance y el propósito de este documento. En consecuencia, herejías y otros errores se han extendido a través de la Iglesia; pues mientras algunos obispos y cardenales han continuado defendiendo las verdades divinamente reveladas sobre el matrimonio, la ley moral y la recepción de los sacramentos, otros han negado estas verdades, y han recibido de Su Santidad no reprimenda, sino favor. Por el contrario, aquellos cardenales que han enviado dubia a Su Santidad, para que por medio de este método, de honorable tradición, la verdad del evangelio pudiera ser fácilmente afirmada, no han recibido respuesta, sino silencio” y agregan: “Santo Padre, el ministerio de Pedro no le ha sido confiado para que Usted pudiera imponer doctrinas extrañas sobre los fieles, sino para que Usted pueda, como un fiel representante, guardar el depósito, hasta el día del regreso del Señor” e indican que los pasajes de Amoris laetitia en referencia son del 295 a 301, 303 a 305, 308 y 311.

Después detallan “las palabras, hechos y omisiones de Su Santidad a los cuales nos deseamos referir, y que, en conjunción con estos pasajes de Amoris laetitia están sirviendo para propagar herejías dentro de la Iglesia” entre las que mencionan que “ha rechazado dar una respuesta positiva a las dubia enviadas a usted por los cardenales Burke, Caffarra, Brandmüller y Meisner, en las cuales respetuosamente se le pidió confirmar que la Exhortación Apostólica Amoris laetitia no suprime cinco enseñanzas de la fe católica”.

Luego presentan la Corrección filial como tal, integrada por siete proposiciones de las que afirman que “contradicen verdades que son divinamente reveladas” y presentan la solicitud de que “Su Santidad rechace públicamente estas proposiciones”.

Hacia la parte final, expresan “dos fuentes generales de error que nos parecen promover la herejías enumeradas. Hablamos, en primer lugar, de aquella comprensión falsa de la Revelación divina que generalmente recibe el nombre de Modernismo y, en segundo lugar, de las enseñanzas de Martín Lutero”, de las que, sostienen, “nos sentimos obligados en consciencia a referirnos a las simpatías sin precedentes de Su Santidad por Martín Lutero, y a la afinidad entre las ideas de Lutero sobre la ley, la justificación y el matrimonio y aquellas enseñadas o favorecidas por Su Santidad en Amoris Laetitia y en otros sitios” y expresan su “sorpresa y tristeza ante dos eventos ocurridos en el corazón de la Iglesia” cuando “el 15 de enero de 2016 se concedió a grupo de luteranos fineses la Santa Comunión en el curso de la celebración de la Santa Misa que tuvo lugar en la basílica de San Pedro” y el 13 de octubre de 2016, cuando “Su Santidad presidió una reunión de católicos y luteranos en el Vaticano, dirigiéndose a ellos desde un escenario sobre el cual se había erigido una estatua de Martín Lutero”.

Las Dubia de los cardenales fue un documento fraterno; la segunda carta es filial, de mayor impacto por venir de los hijos, además de los hermanos.

¿Responderá el papa Francisco, quien la noche de su elección humildemente pidió la bendición del Pueblo de Dios sobre él mismo? Cada día es ocasión de atender al rebaño dejando a 99 ovejas seguras para ir por una extraviada.